Una ciudad de Segunda
Miki López (Travelsports)-.

Puede sonar mal u ofensivo lo argumentaré. Descensos y desilusiones, proyectos inacabados, inexperiencia en gestión deportiva y directivos que blanquean dinero. No es nada nuevo. Lástima que Alicante se haya convertido en el esperpento nacional a la hora de administrar el futuro y las ilusiones de miles de ciudadanos.
Con el luto del descenso del Etosa Alicante a la LEB y un inquietante futuro del Hércules en la Segunda división la caída se atisba vertiginosa. El panorama se antoja algo más que dudoso en una ciudad que no es ni la sombra de la capital por excelencia: Valencia.
El escaso apoyo político a los clubes y el espaldarazo al reclamo popular ha terminado con las ilusiones de toda una ciudad. Da envidia (sana o no..) ver a una ciudad hermana como Murcia lo bien gestionada que está en el ámbito deportivo. Los ladrillos dan más dinero y eso es lo que importa en mi ciudad. Al menos, siempre nos quedará la playa.